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Píldora del día después

DiarioMedico.com


La píldora postcoital  "píldora del día después" no afecta al empleo de anticonceptivos


 


Facilitar el acceso a anticonceptivos de emergencia no influye en el aumento de relaciones sexuales sin protección anticonceptiva, con lo que no aumenta el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual.


 


El comportamiento de las mujeres en sus relaciones sexuales no varía en absoluto porque tengan a su alcance la posibilidad de usar anticonceptivos de emergencia -la conocida como píldora del día después-.

No hay relación entre la mayor accesibilidad a este anticonceptivo y el aumento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) por exceso de confianza de la mujer en el anticonceptivo de último recurso, según se concluye en un estudio dirigido por Tina R.

Raine, de la Universidad de California en San Francisco, que se publica hoy en The Journal of the American Medical Association.


 


Tres grupos


Los investigadores trabajaron con una muestra de 2.117 mujeres con edades comprendidas entre 15 y 24 años, que fueron asignadas aleatoriamente a tres grupos de control con tres grados de accesibilidad diferentes a la píldora del día después.

Primero, algunas mujeres fueron aleccionadas para que se dirigieran directamente a las farmacias para conseguir allí la píldora sin necesidad de receta previa.

A otras mujeres se les facilitaron tres dosis de la píldora postcoital para que ellas mismas regularan su administración.

Y, por último, el tercer grupo tenía indicaciones de dirigirse a una clínica para obtener el anticonceptivo.


 


Los resultados fueron que las mujeres que se acercaron a las farmacias a reclamar la píldora representaban un 24,2 por ciento, mientras que las que acudían a la clínica eran un 21 por ciento.

En cambio, entre las mujeres que ya tenían en su poder la píldora postcoital, el uso del anticonceptivo se disparó: un 37,4 por ciento.

Paradójicamente, el porcentaje de relaciones sexuales sin anticonceptivo de los grupos más dispares -las que fueron a adquirirlo a la clínica (38,9 por ciento) y las que tenían ya la píldora en su poder (41 por ciento)- era casi idéntico.


 


Asimismo, tampoco se registraron diferencias significativas entre los tres grupos en cuanto al número de embarazos o al riesgo de contraer ETS.


 


Adiós al conflicto


Los resultados del estudio del equipo de Raine se comentan en un editorial por Iris F.

Litt, de la Escuela Universitaria de Medicina de Stanford, en Palo Alto (California), que se publica en JAMA.

Iris resalta que llama la atención que el grupo que tenía la píldora en su poder la usara con porcentajes que casi doblaban al grupo que tenía que pasar por los trámites de la clínica.

Sin embargo, no había cambios demostrables en el uso de anticonceptivos o en el riesgo de ETS.

Iris concluye que hay que facilitar información a los médicos para que algunos puedan revisar sus criterios sobre la disponibilidad de la píldora postcoital, "ya que no hay conflicto entre su uso y el de los anticonceptivos convencionales".