Otros cuestionan que la medida se centre en los aspectos biológicos y que pase a llevar la labor formadora de los padres.
En Chile nacen cada año cerca de 35 mil guaguas de madres menores de 20 años."Si se mira la tendencia, en las últimas décadas, el grupo etario que menos ha reducido su tasa de embarazo es el de las adolescentes", destaca el doctor René Castro, jefe del Programa de Salud de la Mujer del Ministerio de Salud.
Frente a esto, las nuevas Normas Nacionales sobre Regulación de Fertilidad, difundidas el fin de semana por el Minsal, contemplan una serie de medidas que apuntan a reducir los embarazos adolescentes.
Se incluye la entrega obligatoria de la píldora de emergencia y de métodos anticonceptivos a los adolescentes mayores de 14 que los soliciten, sin necesidad de consentimiento de los padres y previa orientación del personal de salud.
Hasta ahora, la píldora de emergencia se daba sólo en caso de violación y en servicios de urgencia, mientras que respecto de los anticonceptivos regulares, "en muchos casos el personal de salud tenía resistencia a indicarlos, porque no había autorización de los padres", dice Castro.
Varios médicos expertos en adolescencia han celebrado la medida del Minsal.
Entre ellos, Ramiro Molina, ginecólogo y director del Cemera, centro ligado a la U.
de Chile, que lleva 25 años entregando orientación y anticonceptivos a los adolescentes que lo soliciten.
"Esto responde a una necesidad en la salud pública que viene desde hace tiempo, pues los embarazos están aumentando en forma progresiva en las menores de 16".
El médico cree que esta medida debe ir aparejada de un programa sólido de educación sexual, pero mientras éste no exista, afirma, "no se puede seguir esperando, pues los embarazos están ocurriendo hoy".
Pamela Oyarzún, presidenta de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de la Infancia y la Adolescencia, afirma que entre los médicos de esa entidad hay un consenso en la necesidad del libre acceso a la anticoncepción para las mujeres que hayan optado por iniciar su vida sexual.
Cree que la medida equipara la diferencia que se daba entre las adolescentes con acceso a la salud privada, que sí pueden tomar anticonceptivos y acudir a una consulta médica, y las que no tienen los medios para ello.
"La Encuesta Nacional de la Juventud indica que los adolescentes que tienen menos recursos y, por tanto, proyectos de vida más limitados, se inician antes en la vida sexual y sin usar anticonceptivos", afirma.
Sin embargo, concuerda con el doctor Molina en que debe ir aparejado de una educación sexual sólida.
"Desgraciadamente, las políticas en este plano han sido erráticas y poco consistentes.
Creemos que debe trabajarse en forma intersectorial".
Formar personas
El ginecólogo y profesor de la U.
de los Andes, doctor Carlos Cabezón, opina que estas políticas se están alejando de la formación valórica de los jóvenes: "Dicen que dan asesorías, pero son asesorías biológicas donde se explican los diferentes métodos anticonceptivos que hay, cuando lo que hay que hacer es ayudar a los jovenes para que sean dueños de sus vidas y capaces de entender lo que están haciendo".
El que la medida pueda operar sin la autorización de los padres, a su juicio, atenta contra el principal factor protector para que los adolescentes no tengan conductas de riesgo: la presencia y tarea educadora de los padres.
"Creo que es muy malo que el Gobierno esté dando de cierta forma el mensaje a los padres de que se desliguen de sus hijos, porque total el Estado se va a encargar del problema".
La ginecóloga y directora del programa de educación sexual TeenSTAR de la UC, Pilar Vigil, coincide con que este anuncio no sólo pasa a llevar a los padres, sino que fomenta la mala comunicación que existe entre muchas familias en temas de sexualidad.
"La tarea del Estado no puede ser suplantar la labor formadora de los padres, sino que proveer los medios necesarios para que cada uno pueda educarse de acuerdo con sus principios.
Lo esencial es preguntarles a los papás qué educación quieren para sus niños, y dar facilidades a los colegios para que accedan a diferentes tipos de programas y no imponer un solo plan estandarizado".
Ambos especialistas llevan varios años trabajando con programas de educación sexual que promueven que la relación íntima sea fruto de una reflexión profunda y dentro de un vínculo único y comprometido, como es el matrimonio.
El componente central de la metodología es el trabajo mancomunado de especialistas, profesores, padres y alumnos.
El doctor Cabezón cuenta, por ejemplo, que entre las adolescentes de San Bernardo -con quienes trabajan hace casi 10 años con el programa TeenSTAR- se ha logrado bajar la tasa de embarazo anual del 5 al 1%, y sin uso de anticonceptivos.
ESPECIALISTAS
RAMIRO MOLINA
Ginecoobstetra, director de Cemera "Éste es un tema de equidad.
Lo que se ha hecho es equiparar los derechos de las adolescentes jóvenes que acceden a la salud privada con las que se atienden en la salud pública.
Además, creemos que todo paciente tiene derecho a la confidencialidad, sea adulto o adolescente".
PAMELA OYARZÚN
Ginecóloga de adolescentes "En vez de discutir tanto si damos o no anticonceptivos, deberíamos estar hablando sobre cómo estamos haciendo educación sexual en este país".
CARLOS CABEZÓN
Ginecólogo y profesor U.
de los Andes "El mensaje a los adolescentes debe ser claro y coherente.
No se les puede decir "vivan una sexualidad desordenada, pero no se enfermen, no se embaracen".
Eso es ambiguo".
PILAR VIGIL
Ginecóloga de la Universidad Católica "El efecto más grave de la píldora del día después es el síquico, y se está dejando que una decisión tan trascendental de vida la tome una niña de 14 años, sin la compañía de sus padres".