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El Grito

Edvard Munch

Este famosísimo cuadro es lo más expresivo de toda la pintura contemporánea.

Refleja el temor ante el cambio de siglo y la tensa situación internacional que vivía Europa por aquellos tiempos.

También refleja los temores y angustias existenciales del propio Munich tales como su relación amor-odio con las mujeres, la reciente muerte de su madre y sus tendencias sicológicas depresivas.


En el fiordo de Oslo, al borde del agua, una mujer cuyo rostro semeja una calavera se aprieta las manos contra la cara como signo de angustia y desesperación.

Los colores chillones y las distorsiones de las líneas crean una atmósfera agobiante y opresiva, una muestra de la soledad del ser humano y su pesimismo frente a las adversidades.

En un segundo plano aparecen otras dos personas frías y distantes como queriendo significar que el prójimo no nos ayuda en los momentos de desesperación.


El castillo de Akersus y los barquitos completan la inquietante composición mientras el color rojo predominante aporta una dosis extra de angustia y peligro que acentúa el tono sombrío del cuadro.

Ese cielo encendido y esos torbellinos parecen envolver amenazadoramente a la persona que grita ya que se siente amenazada y oprimida.


Toda la escena parece sacada de una pesadilla delirante de la que cualquiera desearía despertar cuanto antes.


MUNCH, EDVARD (1863-1944):


Es uno de los más conocidos representantes de este movimiento.

Se le ha llamado "El expresionista dionisíaco", en él la expresión surge con espontaneidad y como resultado de su vida atormentada.

Su obra más fructífera se circunscribe en torno a los años 1890-1908.

Posteriormente tuvo que ser ingresado por crisis nerviosas, siguió pintando, aunque desconectado de corrientes renovadoras.

Munch mostró predilección por el tema de la figura humana.

El paisaje es vehículo para expresar angustias humanas.
     En 1885 realiza su primer viaje a París, así conoce lo actual francés, no supuso un gran cambio en su producción, aunque apuntó por una temática que se acerca al drama humano con sus temores, obsesiones...

en 1889-1892 regresa a París, fue el periodo con mayor conexión con lo francés.

El estímulo más importante para su lenguaje es el descubrimiento de Gauguin, con la exposición del café Volpini.

En Gauguin encuentra una imagen simplificada y asimila que le va a ser útil para transmitir la angustia, soledad...

la abreviación de formas y la exaltación del color de Pont-Aven serán su estímulo.
     Berlín es el punto de arranque del influjo de Munch para el expresionismo alemán.

Munch se convierte en figura requerida por los medios artísticos alemanes.

La Secesión berlinesa arranca de la presentación de la obra de Much.

Su conocimiento de Francia le hace conocer experiencias diferentes y la estética modernista en artes aplicadas.

En Munch se rastrean elementos modernistas.

Cultiva la curva y la contracurva, dotándola de sentido trágico.
     Munch es pintor del drama humano marcado por sus experiencias vitales.

A sus cinco años muere su madre de tuberculosis, al poco tiempo también fallece su hermano de la misma enfermedad.

El tema de la muerte le obsesiona..

La muerte la identifica con la mujer..

Este planteamiento encaja con la cultura finisecular que siempre relaciona la figura de la mujer con la idea de la muerte.


     A Munch le preocupa el tema de las relaciones humanas, tiene una visión negativa de la experiencia vital, de la indefensión humana, de la pequeñez, soledad humana.

El sexo es otro tema que le provoca una visión negativa.

Vive angustiado, tiene problemas psíquicos...

su universo es la angustia vital; también la impotencia del ser humano ante la muerte.

Todos estos sentimientos son los que vuelca en su pintura.