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En ciertas circunstancias es recomendable el condón

Claudia Alamo La Tercera

Felipe Berríos, sacerdote jesuita


Aunque asegura que la Iglesia Católica debe promover la responsabilidad y fidelidad en las relaciones de pareja, este sacerdote reconoce que para frenar el flagelo del Sida hay casos en que, moralmente, es necesario el preservativo como opción.

"Si hay una persona que es incapaz de contenerse tiene la obligación de usarlo.

No sólo para protegerse él, sino para proteger al otro", remata seguro.


Este sacerdote jesuita es uno de los más requeridos por la elite chilena.

Casi no hay bautizo, matrimonio o funeral en que él no esté presente.

Sin embargo, este hombre de Dios anda con unos bototos negros gastados aunque la temperatura supere los 30 grados, su oficina es un reducto de cachureos lleno de peluches, videos, libros, botellas de colores.

Es un cura sui géneris, que ha hecho de su obra "Un Techo para Chile" un éxito total.


Con todo, no abandona la sencillez ni tampoco la polémica, como cuando hace un par de meses criticó duramente la campaña que la Iglesia Católica lanzó para evitar una ley de divorcio en Chile.

Hoy, con la agudeza que lo caracteriza, Felipe Berríos tercia en el debate sobre la campaña contra el Sida que recientemente lanzó el Ministerio de Salud y que tanto revuelo provocó.


Este ha sido un año complejo para la Iglesia Católica: acusaciones de pedofilia; polémicas por la ley de divorcio y por los spots del Sida.

¿Qué está pasando?
Toda la sociedad chilena ha entrado en un proceso de mayor transparencia.

No es que antes se ocultaran las cosas, pero se vivía más para adentro.

Había otro concepto de lo que era lo privado y lo público.

Eso ha cambiado.

Y en este proceso no sólo ha entrado la Iglesia, sino que también los empresarios, los militares, los políticos.

Sumando y restando, me parece bueno que tengamos una Iglesia Católica metida en la chuchoca, cercana a los problemas de la gente.

Yo prefiero que metamos la pata o que a veces hablemos de más, a tener una Iglesia etérea, en las nubes, que nunca se equivoca.


¿Aunque eso haya podido afectarlos en credibilidad?
Nosotros estamos llamados a transmitir el Evangelio.

El ideal es que seamos consecuentes con ese mensaje, pero como en toda institución humana, tenemos debilidades, caídas y hay gente enferma.

Probablemente, alguna vez vendimos una imagen de que éramos como extraterrestres.

Es bueno que esa imagen se rompa.

A la gente le molesta la prepotencia que a veces mostramos; que nos creamos dueños de la verdad.

Quieren que seamos más humanos.
Parece que se ha convertido en un sacerdote bien humano y controvertido.

Hace poco armó polémica defendiendo a los hijos de padres separados...
No pensé que iba a provocar esa polémica, así se lo explique a mi obispo, monseñor (Francisco Javier) Errázuriz y él fue muy respetuoso en apoyarme.

No me apoyó en el contenido, pero sí en el derecho que yo tengo de pensar distinto y de decirlo.

Me parecía que habíamos dañado públicamente a la gente con esa propaganda y que había que repararlo públicamente.
¿No teme ser tildado de "cura mediático"?
Vivimos en una cultura mediática y los medios de comunicación son claves en las sociedades modernas.

El Papa no duda en usar los medios de comunicación para dar sus mensajes, y se ha dicho de él que es un Papa mediático.

Nosotros estamos para predicar el Evangelio y tenemos que usar todos los medios para eso.
Fidelidad, condón y campaña
Si el tema es la gente y sus problemáticas, ¿por qué la Iglesia rechazó los spots del Sida que le permiten a los jóvenes estar más informados para evitar el contagio?
Yo predico a los jóvenes y los invito a comprometerse con la vida, a no tener miedo, a ser responsables no sólo en lo sexual.

Lo que me molesta es que en Chile existan dos sectores minoritarios que tratan de acaparar la opinión de todos como si fueran una mayoría.
¿A quiénes alude?
A un grupo ultraconservador que muchas veces se escuda en la Iglesia Católica, o hace una defensa de la moral, pero con intereses políticos o particulares, y trata de imponer su visión como si fuera de la Iglesia.

Y otro grupo son los cero positivos o algunos homosexuales -que también son minorías dictatoriales- que tratan de imponer su estilo de vida "moderno", como diciendo que ese es el camino.

Creo que el 90% de los católicos no se identifica con ninguno de esos dos grupos.
Hace cinco años la campaña contra el Sida incluía tres opciones: abstinencia, pareja estable y uso del preservativo, y el canal católico también se negó a transmitirla.
La Iglesia Católica no le ha pedido a ningún canal que no pase los spots.

Ella dio su opinión, nada más.

Han sido los canales los que han decidido.

Es cierto que la opinión de la Iglesia es importante, pero ese es un matiz que hay que aclarar.

Y déjame decirte que yo no estuve de acuerdo que no hubiesen pasado la campaña anterior.
La teleserie Machos tocó el tema de la homosexualidad y ahora ese mismo canal se niega a trasmitir los spots.

¿No hay ahí un contrasentido?
Esa teleserie le hizo un bien muy grande al país, porque puso temas en profundidad y los desarrolló.

Otra cosa es plantear la homosexualidad como una conducta habitual.

Mi opinión es que los spots del Sida son buenos para los grupos en riesgo, pero no para la mayoría de las personas.

Y el problema es que, subliminalmente esta campaña está diciendo que da lo mismo ser promiscuo o ser infiel en el matrimonio, que lo único que importa es que tú te protejas.


El Sida ya no es una enfermedad que sólo pueden contraer los grupos de alto riesgo.

¿Cómo la Iglesia se hace cargo de esa realidad?
La Iglesia se hace cargo, pero el tema de fondo es otro.

¿Por qué el hecho de promover el uso del condón tiene que estar totalmente alejado de promover también una conducta responsable y fiel? O, por otro lado, ¿por qué el promover una conducta responsable en el comportamiento sexual tiene que negar la posibilidad de promover el condón para quienes no son capaces de mantener esta conducta? Me molesta que te hagan optar como si fuesen posturas excluyentes.

Muchos dentro de la Iglesia Católica no nos sentimos identificados con ninguno de esos grupos.

Nos damos cuenta de que es bueno educar a los chiquillos para que sean responsables, pero también que prevengamos en el uso del preservativo a aquellos jóvenes que no están dispuestos a cambiar y que sí o sí van a tener conductas de riesgo.


¿La Iglesia reconoce el derecho a esos jóvenes a cuidarse con preservativo?
He oído decir que el uso del condón es inmoral.

Creo que esa frase hay que precisarla.

Porque a lo mejor, en ciertas circunstancias, es moralmente recomendable el uso del condón.


¿En qué circunstancias?
Si hay una persona que es incapaz de contenerse, que va a tener relaciones sexuales de riesgo, tiene el deber moral, la obligación, de usar preservativo.

No sólo para protegerse él, sino para proteger al otro.

Nosotros tenemos que promover una conducta de responsabilidad en todos los ámbitos, no sólo en lo sexual.

Porque tanto como el Sida, me preocupa cuánto han aumentado los suicidios juveniles en Chile.

También tenemos que preocuparnos de que nuestros jóvenes sean más felices.

Porque si seguimos impulsando a los cabros para que se miren el ombligo todo el día y sólo se preocupen de ellos, vamos a tener más suicidios y más chiquillos con depresión.


La lógica del pañal
¿Cuál ha sido su reflexión del caso Spiniak? ¿Pensó alguna vez que había tal nivel de perversión en Chile?
Uno es cura, confiesa a mucha gente y sabe que la mayoría de los abusos sexuales suceden dentro de las mismas familias.

Esto atraviesa todas las clases sociales.

No hay más abuso en un barrio que en otro.

Ahora, lo que me ha sorprendido es el nivel de organización que hay detrás de todo esto.

En ese sentido, rescato el hecho de que este caso haya puesto sobre la palestra pública, de manera brutal, el tema de los niños abandonados.

Ahora hay conciencia de que este es un problema que hay que atacar de raíz y que tiene directa relación con la pobreza.
Pensando en esos niños de la calle, ¿cree que se ha producido un choque entre la elite y el mundo más marginal, en el sentido de que se contraponen las verdades?
No sé si ha habido un choque.

Pero me ha impactado el doble estándar que ha habido, en que por ser niños de la calle, su opinión no vale.

Lo complicado es que hay dos versiones, dos verdades, y los medios de comunicación son los que hacen el juicio.

Ha sido imprudente cómo se ha manejado el tema.

Mire, yo fui criado en la cultura de los pañales no desechables.

Desde chiquito me enseñaron a distinguir lo que servía de lo que era la mugre.

Hoy en día, se bota todo: el pañal y la caca.

Antes se botaba la suciedad y se dejaba lo que servía.
¿Qué significa esa analogía?
Significa que si hay jueces corruptos, no puedes querer botar a todo el Poder Judicial.

Que si hay curas pedófilos, no todos los curas lo son.

Tienes que diferenciar la mugre de las instituciones...


Pero se han vulnerado las confianzas públicas y están en entredicho algunas instituciones.

¿Es posible separar las cosas?
Han sido tan terribles las cosas que hemos descubierto que nos olvidamos de la enorme cantidad de cosas positivas que también tenemos en Chile.

Por ejemplo, tenemos un Presidente de la Republica de una gran calidad humana, con un tremendo sentido de familia, tenemos a un comandante en jefe del Ejército de lujo, unos políticos serios, un Poder Judicial...
Disculpe, pero llama la atención que ese Presidente con sentido de familia no haya podido ir al Vaticano con su señora porque eran casados en segundas nupcias...
Esa fue una estupidez de protocolo que no refleja el pensamiento del Papa.

Creo que ella (Luisa Durán) fue toda una dama porque podría haber criticado con razón a la Iglesia Católica y, sin embargo, se quedó callada y prefirió no ir.


¿Qué le pasó a usted con ese gesto?
Me dolió profundamente.

Esa no es la Iglesia que quiso fundar Jesucristo.

Nadie tiene derecho a hacerle eso a nadie.

Y creo que si el Papa hubiese sabido, se habría molestado mucho también.

Ese es un protocolo que hiere, que está obsoleto.