Anotado como varón, había nacido con una alteración en los cromosomas sexuales.
No fue fácil: antes había protagonizado una extensa batalla en los Tribunales.
Pero el miércoles pasado, finalmente, consiguió lo que tanto buscaba: un equipo de cirujanos y urólogos del Hospital Gutiérrez de
Este es el cuarto caso que se realiza en la capital bonaerense desde 1997.
Se trata de un paciente que presentaba una alteración cromosómica de nacimiento.
Este trastorno es conocido como Síndrome de Klinefelter.
Quienes lo padecen, nacen con genitales masculinos pero tienen hipertrofia de pene y testículos, esterilidad y falta de hormonas masculinas.
Por eso, los afectados por esta enfermedad desarrollan una apariencia física y psicológica femenina.
Incluido el crecimiento de las mamas.
El Síndrome de Klinefelter fue la primera anomalía de los cromosomas sexuales descripta en seres humanos y su tasa de incidencia es de 1 de cada mil varones nacidos.
Este trastorno suele detectarse recién en la pubertad, cuando aparecen signos de hipogonadismo con tendencia a la obesidad.
La característica más frecuente de los preadolescentes con Síndrome de Klinefelter son los genitales externos pequeños y las extremidades inferiores largas.
En los adultos, el rasgo más común es la esterilidad.
La batalla judicial que afrontó esta persona se debe a que para la ley era un varón, tal como había sido anotado de nacimiento.
"En
Quienes sufren trastornos de este tipo deben acudir a un juez para que autorice una nueva identidad de acuerdo a su sexo verdadero y una operación para que adapten sus genitales", explicó a Clarín el responsable del servicio de Cirugía del Hospital Gutiérrez, César Fidalgo.
La operación consistió en una extracción del pene y la adaptación del órgano para transformarlo en una vagina.
Pero, esta vez, hubo una innovación: "Pudimos recrear un clítoris mediante un injerto y la experiencia fue exitosa", aclaró Fidalgo.
La mujer permanece internada en terapia intensiva para optimizar los controles.
Luego tendrá un post-operatorio de quince días en una habitación común.
A partir de ese momento podrá regresar a su casa y realizar una vida normal.
Aunque, el tratamiento prevé un nuevo ingreso al quirófano: dentro de seis meses los médicos realizarán una adaptación de los labios vaginales y el capuchón del clítoris.
Fidalgo informó que la paciente está acompañada por sus familiares y que solicitó estricta reserva de sus datos personales.
El primer caso de cambio de sexo registrado en
Entonces, Juana Lufi obtuvo la autorización judicial para la práctica en un hospital público.
A partir de ese antecedente jurídico, llegó al centro asistencial platense una persona de 59 años con una atrofia genital que fue operada en 2001.
En enero de este año, el juez marplatense Pedro Hooft habilitó la intervención de un joven de 30 años.
En los fundamentos del dictamen estableció que tenía "identidad psicológica femenina en un cuerpo con genitales masculinos".
El último caso llegó a la capital provincial con un fallo de un juez del Gran Buenos Aires.
"Esta mujer tuvo serios inconvenientes para trabajar, problemas de discriminación y para relacionarse en la sociedad por su enfermedad.
Nunca logró formar una familia y desde hace años está desocupada.
Aunque tarde, a partir de ahora logra una reivindicación personal", explicaron los médicos del hospital Gutiérrez.