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El impacto social del caso que nos invadió el living

Pamela Elgueda, Mónica Cuevas, El Mercurio

Conmoción pública:

El juicio contra Spiniak y las últimas revelaciones sobre el juez Calvo han monopolizado las conversaciones.

¿Qué se removió en el sentir colectivo?


"Desconfianza generalizada en las instituciones y en quienes se desempeñan en funciones importantes".

Eso es lo que le produjeron al lector Manuel Blanco -según opinó en un foro de El Mercurio On Line (www.emol.com)- las revelaciones sobre las conductas privadas del juez Daniel Calvo, una guinda insospechada para la sórdida torta del caso Spiniak, en la que ya habían sido involucrados parlamentarios.
La noticia fue tema obligado en la sobremesa, el taxi, la oficina, el café.

Algo se removió en el sentir colectivo.

¿Por qué tanta conmoción?
Pablo Halpern, experto en comunicación, cree que debemos rendirnos a la evidencia de que Chile es un país liberal en el ámbito valórico.

"A través de los medios de comunicación la realidad se está imponiendo en forma dramática ante nuestros ojos, obligándonos a aceptar que hay parlamentarios corruptos, curas pedófilos, perversión sexual en todos los estratos, que un señor Tunick convoca a miles de chilenos que se desnudan para una foto, etc.

Eso nos hace preguntarnos: ¿Somos lo que hemos pensado que somos?".
En ese sentido, el sicólogo social Julio Villegas explica que quienes gozan de posiciones de poder son ahora más vulnerables.

"Antes sólo se sospechaba que un rey era homosexual o un presidente era infiel; ahora los medios han hecho que todos los fenómenos sean susceptibles de ser informados".


Juez modelo


Para Luis Gajardo, director de la Escuela de Sociología de la Universidad Central, la reacción social ante la seguidilla de revelaciones se puede explicar desde varios ámbitos.

Uno de ellos es que las personas comprometidas en los casos ventilados se sitúan en el nivel más alto de la escala de prestigio profesional, por lo que son objeto de respeto, admiración y también considerados modelos de conducta.
En el caso del juez Calvo, todos los perfiles dados a conocer por la prensa habían destacado sus virtudes profesionales, su diligencia y capacidad de trabajo.

Un "atleta judicial".

El que este modelo de juez se apartara de lo que la sociedad ha definido como una conducta correcta provocó decepción.

"El pensamiento generalizado pasa a ser: si una persona así incurre en esas prácticas, qué podemos esperar de otros que están menos expuestos a los medios y a la presión social".
Pero paralelamente, se produjo una reacción de empatía, dice el siquiatra y sicoanalista León Cohen.

"Afloran sentimientos muy humanos, como la compasión al pensar en su privacidad y la sensación de que nadie puede tirar la primera piedra porque todos tenemos secretos, sufrimientos, dolores".