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Psikis Opina acerca de la Pedofilia

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Nos llama profundamente la atención que al revisar la literatura, tanto de manuales diagnósticos, libros y artículos de revistas y/o publicados en la web que la descripción que se hace de la pedolfilia es muy pobre y recurrente.

Se citan las mismas fuentes sin dar una explicación más profunda del tema.
En nuestra experiencia clínica aparecen múltiples pacientes que aluden haber sido abusados sexualmente durante su infancia o adolescencia temprana.

Los agresores en general han sido adultos que tienen contacto con la víctima en forma más cercana, es decir parientes, o lejana, amigos de la familia, vecinos, etc.

Desde hace mucho tiempo que la literatura habla que los abusos no son cometidos casi nunca por desconocidos, generalmente hay una relación entre el agresor y sus víctimas.
No es correcto pensar que cada uno de estos niños abusados se convertirá en un agresor.

En los hospitales psiquiátricos, hemos escuchado a muchos haber sido víctima de abuso y estos pacientes tienen los más variados diagnósticos.

Es decir, si bien la agresión sexual temprana produce muchos daños, no existe una relación causal con la patología presentada más tarde.


Aludimos a lo anterior porque cuando sale a la luz pública este tipo de situaciones la prensa tiende a buscar causas para los males, y se encuentran en general con una infancia abusada.

Nos preocupa el trato equívoco que puede inducir esta causalidad.
Sin embargo, no somos ciegos frente a la gran cantidad de personas que si fueron abusadas y que repiten este patrón con otras víctimas.

Los pedofílicos tienen un impulso sexual irrefrenable dirigido a los niños y que tiene la cualidad que no es controlable.

Desde el punto de vista psiquiátrico se describe que los mecanismos de represión necesarios para la vida en sociedad, han fallado.
¿Pero quienes son y de dónde salen los pedófilos?
Como toda patología psiquiátrica no se relaciona con un grupo social determinado ni con una nacionalidad.

Son personas que están en todos lados, en los distintos estratos de la sociedad, en las distintas esferas sociales, religiosas, de los distintos poderes de los estados, lo judicial, lo legislativo y en el poder central.
No es posible establecer un grupo social que no se relacione con prácticas perversas.

Las instituciones no pueden controlar a quienes las integran.

Sugerimos la lectura del artículo publicado en este medio ¿de quien es la culpa?,.

donde se trata el tema de este patología, las personas y las instituciones.
La perversión y en este caso la pedofilia se da con más frecuencia de lo que deseamos y/o imaginamos.

Siendo esto así ¿Porqué provoca tanto espanto cada vez que se descubren este tipo de patologías?.

No pensamos que la frecuencia es un aspecto que mitiga la gravedad, sino que el tema es el rechazo, horror e impacto social que se provocan ante este tipo de denuncias.
Sólo en el último tiempo recordamos los casos de las adolescentes de Alto Hospicio, la red Paidos, los casos de denuncias de los sacerdotes acusados de abusos deshonestos.

En este momento Spiniak es el ser más detestado y con más escenario en la prensa chilena, pero no cabe duda que muchos han tenido ganancias con la publicación de las denuncias.

Pero esto no es sólo ahora, sino que cada vez que sale a la luz pública un hecho similar.
¿Porqué provoca tanta avidez consumir este tipo noticias?, ¿Qué nos pasa a los seres humanos cuando leemos y parecemos no saciarnos de la agresión, de la crueldad, de la maldad? ¿Pudiéramos reflexionar acerca de la extraña pulsión del ser humano, ya que la pulsión sexual se encuentra en cada persona?.

A grandes rasgos, la diferencia entre la sexualidad normal y anormal está determinada por el grado de represión de los impulsos.

De esta manera, las agresiones sexuales, aparecen como una conducta ajena a la conciencia de las personas.
Las personas piensan que no son partes de ellas, que no forman parte de su naturaleza.

Lo que podemos decir desde los estudios de desarrollo psicosexual y desde el conocimiento del ser humano, es que la pulsión agresiva se encuentra en todos, de manera más o menos reprimida.

Cuando está reprimida, la persona lo vivencia como que no fuera parte de su naturaleza.
Entonces es posible pensar que cuando aparece en la sociedad alguien como Spiniak y se lo señala, representa una parte de nuestra naturaleza reprimida.

¿Será eso lo que nos lleva a no poder alejarnos y ser espectadores atentos , ya que señalamos a otro como el que carga con parte de nuestra naturaleza?
Durante toda la historia de la humanidad cada cierto tiempo existen "los malos", los perversos que expían nuestras culpas, que nos permiten una condena a distancia de nuestros propios aspectos agresivos.

La prensa pareciera ser que ofrece una especie de pantalla pública de todos aquellos aspectos de los que nos queremos deshacer, con los que no queremos ser vinculados.
La búsqueda de culpables es una acción judicial, sin embargo a todos no viene bien que el culpable sea otro y no yo.

Lo seres humanos de esta manera logramos preservar nuestra tan preciada bondad.

Recordemos la conversación de Cristo con los apóstoles donde cada uno pregunta si será él el traidor.

Cada uno se sabe en este pasaje Bíblico capaz de traicionar, agredir, maltratar.
Es por ello que no estamos de acuerdo con los dichos que han aparecido publicados que señalan que la pedofilia "habría llegado" a Chile.

Siempre ha estado y lo seguirá estando, no importa cómo se llamen.


Luego del boom de la atrocidad y el espanto se vuelven temas anónimos.

Pareciera que una vez más están presentes mecanismos de defensa de las personas que permiten estos "olvidos".

En nuestro lenguaje esto se llama escisión, porque se divide, y, luego se proyecta en el exterior aquello que me es intolerable concientemente y, por otro lado se niegan estos aspectos como propios.

Ante nuestra conciencia la maldad es propiedad de otros.
Lo mismo sucede con otras atrocidades humanas como las guerras, que cuando estalla una tanto los pacifistas y los que se manifiestan a favor de la guerra sólo actúan.

Pasado el tema candente, no se reflexiona, se "olvida" nuevamente.
Entonces ¿necesitamos la guerras, necesitamos los perversos, necesitamos a los malos? Creemos que la necesidad surge en tanto alivio porque estos temas expresan aspectos humanos de los que no somos ajenos.

Lo que sucede es que el ser humano aún se idealiza, negando su maldad.

Nos resulta intolerable nuestra maldad, nuestro sadismo, nuestro poder de destrucción.

Así pareciera ser que con esta dinámica se calma nuestra conciencia.


Los malos alejados de nosotros, indicados e individualizados nos permiten continuar con la imagen idealizada de nosotros mismos.

Nos preservamos buenos, tolerables a nosotros mismos, pero el costo es que dejamos de ser concientes de una parte nuestra, esto es lo que proyectamos en el "malo".

Inconsciente e intrapsíquicamente necesitamos a los malos
.