Psikis Opina
Nuevamente está en la opinión pública el caso de una persona conocida que es acusada de algún tipo de abuso a menores de edad.
El caso del Senador Lavanderos tiene todos los elementos para convertirse en un show en los medios: hay política, se habla de conspiración, de complot, luchas de poder a nivel del estamento judicial, programas de televisión acusando su rol de informar, querellas, etc, etc.
Lo más probable es que estemos viendo o sabiendo de este caso por algunos meses con declaraciones que dicen tener la verdad.
Como ciudadana es imposible abstraerse de los medios de comunicación y no tener una opinión.
Sin embargo, mi reflexión más profunda va hacia los que en general quedan más desprotegidos con estas noticias. Finalmente se trata de buscar y castigar culpables, de enredos de poder, pero una vez más quedan olvidados los niños.
Es como si los niños fueran abusados por partida doble.
Por un lado por su victimario, y por otro por la sociedad que comúnmente se olvida de ellos.
No he visto ni un medio de comunicación hablando de lo fundamental de la relaciones padres e hijos, y por qué el abuso se mantiene en secreto, no he visto a ningún historiador hablando de los abusos de poder en las zonas más desprotegidas socialmente, no he visto nada de nada que contribuya a la prevención de estos hechos.
Me parece que el castigo a los culpables no es un paso que se deba eludir, creo firmemente en el castigo por los actos cometidos.
Pero también creo que como sociedad, y en ese sentido como parte de Psikis, me siento impelida a poner este tema en nuestra página para el debate.
Las políticas públicas de protección al menor no parecen estar al alcance de la población.
Aparte de la vía de la denuncia, este es un tema que no se habla en los colegios, en las reuniones de apoderados, por ejemplo.
Sería un buen tema un taller de cómo proteger a nuestros niños, o, reflexionar acerca de cuáles son los riesgos actuales a los que está sometido su hijo y que usted no había reparado en ellos.
Parece ser un tema tan macabro, que no nos atrevemos a pensar anticipadamente, pecando de negligencia.
Usted, como padre o madre, se ha puesto a pensar porqué esos padres no cursaron denuncia, qué haría usted, cómo reaccionaría con sus hijos.
El anticiparse con el pensamiento, con la reflexión parece ser una buena medida en la prevención.
No sólo debemos enseñar a cruzar calles o a comer con la boca cerrada, sino que también debemos preocuparnos de que ellos conozcan su cuerpo, que conozcan sus derechos en torno al cuerpo.
Vuelvo a las políticas públicas, ¿qué pasa con que los niños manejen información en relación a lo que es un abuso, a que nadie los debe acariciar, a que existen zonas de su cuerpo que son privadas, a que nadie mayor que ellos les debe hacer nada en lo que no estén de acuerdo?.
¿Por qué como sociedad no nos hacemos cargo de la prevención? Siempre se alude a que hay problema de financiamiento de campañas.
Yo creo que además se trata de un tema que como seres humanos nos cuesta hacernos cargo de qué es la perversión y la enseñanza de la sexualidad.
Tememos hablarles a nuestros niños acerca de sexo, pero no sólo debería aludirse a la reproducción, sino a los derechos sexuales en general.
El abuso se comete cuando alguien en una situación de mayor poder se impone en una relación con el otro, que en este caso es un niño. La situación de desigualdad de poderío se rompe en parte cuando el niño tiene la información de que aquello que el otro propone lo daña, o no corresponde.
Entonces ese niño con el poder que le da la información específica de que dispone se puede salir de este relación.
Esta es la prevención de la que hablo: de que la información esté disponible, de que los medios la muestren, de que haya más educación, también en estos aspectos.