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El Otro Beneficio de Retrasar el Ingreso a Clases

Cristian M. González S El Mercurio

HORARIO ESCOLAR


La propuesta de los ministerios de Educación y de Transportes para retrasar el inicio de la jornada escolar de la enseñanza media, de las ocho a las nueve de la mañana, ya cuenta con el compromiso de diez municipios y el interés de unos tantos otros que concuerdan en que la iniciativa es una buena forma de reducir la congestión vehicular, ante las numerosas obras viales que se realizan en Santiago.
Sin embargo, una carta enviada por un lector a El Mercurio alertó sobre otra buena razón para implementar un horario diferido de clases: el sueño de los jóvenes.
El doctor Héctor Gutiérrez cuenta que existe un cambio en el reloj biológico del adolescente en relación con la niñez.

Natural y fisiológicamente tiende a estar vigil hasta más tarde y a dormir hasta más tarde, dice en su carta.
Por ello, la entrada una hora después a clases les permitiría cumplir con un horario ideal de ocho a nueve horas de sueño, que hasta ahora es interrumpido porque tienen que levantarse a las seis y media o siete de la mañana.

Los adolescentes tienen más necesidad de sueño, pero si se acuestan a las once de la noche o después, no alcanzan a dormir lo necesario y empiezan a generar una deuda de sueño que no se recupera, dice la neuróloga Ledda Aguilera, del Laboratorio de Electroencefalografía y Sueño del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Esta deuda afecta principalmente al sueño REM, fase que se produce hacia la madrugada y que se vincula con los procesos de consolidación de la memoria.

Además, cobra la cuenta: somnolencia diurna - no faltan quienes se quedan dormidos en clases- , malhumor, irritabilidad, disminución de la alerta, de la creatividad y, en definitiva, un menor rendimiento escolar.


El adolescente tiende a estar despierto hasta más tarde por la noche y, por tanto, a prolongar su ciclo de sueño por la mañana.

Si deben levantarse temprano, quedan con una deuda de sueño que causa somnolencia y menor concentración.

Además de mitigar la congestión vehicular, también favorecerá el patrón normal del sueño en los adolescentes.