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El Síndrome de Burnout o desgaste profesional

CUBA VISIÓN

Hace pocos años comenzó a observarse en países desarrollados que los trabajadores del sector de servicios, donde estaba implícita la atención al público, presentaban un fenómeno muy singular, que conllevó a su estudio ,porque las investigaciones comprobaron que en el 50 por ciento de ese personal aparecía una nueva patología laboral: el Síndrome de Burnout o desgaste profesional.

Mas popularmente definido como el "Síndrome del quemado".


Por la tendencia en su aumento, el tema fue incorporado a la agenda de la IV Conferencia Internacional de Psicología de la Salud, celebrado en Cuba con la participación de más de 500 delegados de una veintena de naciones.


Este síndrome define a las personas con evidente desgaste profesional y estres crónico, caracterizado por agotamiento emocional y cansancio físico o y mental, con incapacidad de responder al servicio que siempre han prestado.


Además se observa en ellos despersonalización e indiferencia hacia quienes se dirige su trabajo, incorporando actitudes negativas, hostiles, críticas y distantes.


Y por último evidencian falta de realización, o vivencia de fracaso personal, con pérdida de la autoestima.

El individuo es incapaz de satisfacer las demandas que le hacen, ni cree posible la promoción o realización personal.


A partir de ahí, psiquiatras, psicólogos y sociólogos coinciden en afirmar que hay varios factores vinculados en esta patología:


- Vitales: Edad y tiempo de ejercicio profesional, sexo, familia y apoyo social.
- Laborales: Trabajos que obligan a relacionarse con gente.

Condiciones laborales deficitarias en cuanto a medio físico, entorno humano, organización laboral, sueldos bajos, sobrecarga de trabajo.


- Sociales: El aumento del síndrome de desgaste profesional hace pensar que el Burnout puede ser la respuesta a grandes problemas sociales.


Los expertos plantean que el desgaste profesional surge de manera paulatina, y lo dividen en varias etapas: 1) Desequilibrio entre demandas laborales y recursos materiales y humanos, de manera que los primeros exceden a los segundos, y provoca estres agudo.

2) Un sobreesfuerzo para adaptarse a las demandas.

Pero esto sólo funciona transitoriamente, pues empieza a perder el control y sobrevienen síntomas como menor disposición al trabajo, y reducción de las metas laborales.

Sin embargo, hasta aquí el cuadro es reversible.


3) Irrupción del síndrome de desgaste profesional con los síntomas descriptos de agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización.


A esto se añaden otros síntomas asociados:
- Psicosomáticos: Cefaleas, molestias gastrointestinales, úlceras, pérdida de peso u obesidad, dolores osteomusculares, cansancio crónico, insomnio, hipertensión arterial y alteraciones menstruales.


Conductuales: Ausentismo, abuso y dependencia de drogas, alcohol, café y otras sustancias tóxicas; consumo elevado de cigarrillos, problemas conyugales y familiares, conducta de alto riesgo como conducción temeraria.


- Emocionales: El rasgo más característico es el distanciamiento afectivo hacia las personas que ha de atender.

Ansiedad que disminuye la concentración y el rendimiento, impaciencia, irritabilidad, actitudes recelosas e incluso paranoides hacia clientes, compañeros y jefes.

Pueden volverse insensibles, crueles y cínicos.


- Defensivos: Negación de emociones y conductas mencionadas; culpa a los demás compañeros o jefes de su situación; no hace, o no puede hacer nada para salir de ella.

4) Deterioro psicofísico, ausentismos laborales y falta de eficacia en su tarea, que lo convierte en un peligro, más que en una ayuda, para los destinatarios de sus servicios.


Factores asociados al Síndrome:
La antigüedad profesional está relacionada de tal forma, que presentan niveles más elevados de agotamiento emocional los trabajadores con mayor tiempo de permanencia laboral.


El ocio diario se relaciona con el grado del Síndrome y con el estado de salud general de estas personas.

Además, un periodo diario de dos a cuatro horas de descanso se correlaciona con una mejor salud general.


El consumo de analgésicos, tranquilizantes y tabaco se vincula tambien al Burnout.

Los profesionales que consumen tranquilizantes presentan un nivel más elevado de agotamiento emocional, así como peor salud general.


El Síndrome de Burnout afecta con mayor incidencia a los trabajadores de la salud, sobre todo aquellos vinculados a enfermedades terminales, terapias intensivas, y otras, aunque puede encontrarse en cualquier individuo que realice una labor relacionada con la población.