Padres que entienden cómo aprenden sus hijos y pueden ayudarlos.
Profesores que se sienten más comprendidos.
Y niños que mejoran su aprendizaje y rendimiento.
Eso es lo que está logrando el Colegio Santo Tomás de Aquino, de San Bernardo, con un sistema que invita a los padres a asistir a las clases regulares que se imparten a sus hijos, presenciar la forma cómo los profesores enseñan e, incluso, ayudarles a organizar las clases.
"Mi hijo es un poco distraído, no se concentra en clases.
Y escribe la mitad de las cosas que pasan.
Y mi idea fue venir para ver cómo se desempeña y desenvuelve.
Ahora escribe más y está más concentrado", comenta Ivonne Vidal, apoderada de tercero básico.
La misma motivación tuvo Paola, mamá de Tomás y Hernán Cortés, de 3° básico, para comenzar a asistir a las clases de sus hijos.
"Lo principal es que me ha servido para aprender las materias y ayudarlos en las tareas, además de entender que la labor que cumplen los profesores no es fácil", reconoce.
Experiencia probada
Para las profesoras ése es, justamente, uno de los beneficios que les ha traído esta política de puertas abiertas que tiene el colegio, además de contar con una ayuda importante en la sala.
"Mejora mucho la visión que los padres tienen sobre nuestro trabajo y eso lo comparten con otros apoderados", comenta Patricia Montero, profesora de 1° básico.
"Y para los niños, la presencia de las mamás en la sala no significa problemas, porque aunque están conscientes de que ella está en la sala, no se desordenan ni se "funden"", agrega Sandra Mosqueira, profesora de 3° básico.
Elena Vera, directora de este colegio con financiamiento compartido y 720 alumnos, explica que esta modalidad de participación paterna comenzó de manera experimental en 2005, pero que durante este año terminó de consolidarse.
"Es increíble cómo cambia la calidad del aprendizaje del alumno cuando los papás están en contacto con el colegio y están pendientes de sus hijos".
José Tobar, director académico del establecimiento, comenta que cuando un alumno de enseñanza media tiene problemas conductuales, se pide al papá o la mamá que se integre a la sala de clases, para que observe a su hijo.
"Muchos papás comprenden lo que está pasando y logramos un compromiso de parte de ellos.
Y, con eso, mejora bastante la conducta de los estudiantes".
A final de año, los apoderados que participaron de la experiencia reciben un diploma que los nombra como "educadores titulares de los niños".
Padres apoyan aprendizaje de sus hijos en la sala de clases
El Mercurio