Entre las menores hay algunas más audaces que buscan variadas experiencias
No temen protagonizar una noche furtiva de amor, beben en exceso cuando salen y toman la iniciativa si les interesa un hombre, sin importar la edad que éste tenga.
El lema, para algunas jóvenes, pareciera ser experimentar al máximo y, para ello, recurren a sus amigos, e incluso, amigas.
"Ayer terminé con mi pololo.
Estoy triste porque nos habíamos puesto las ilusiones hace poco", cuenta una adolescente de 17 años a otro chico con el que baila y, acto seguido, le da un apasionado beso para pasar las penas.
Son cerca de las 23 horas en uno de los tantos pubs de Valparaíso y el local hace rato que está lleno en su mayoría de universitarios, pero también se aprecia un no despreciable número de niñas que se las ingenia para ingresar al local.
Esto, a pesar de que para entrar a éste y otros bares de la nueva bohemia porteña cercanos a la avenida Brasil se requiere el carné escolar universitario.
"Por eso mismo, si te piden carné de identidad te friegan, pero yo me consigo el pase de mi hermana.
Mi amiga hace lo mismo", cuenta una escolar que luce un pronunciado escote pese a la fría noche.
Aunque no es un fenómeno generalizado, algunas adolescentes están comenzando a experimentar en forma atrevida con su sexualidad, explica el ginecólogo y terapeuta sexual Christian Thomas.
Ellas mismas dan cuenta de la situación: "No son todas, pero hay curiosidad.
Si alguna de ellas sale con un tipo más viejo, las otras igual le preguntamos qué hizo, qué le gustó más...
En el fondo, ellas prueban y nos cuentan", dice una niña de 15 años de un colegio de Providencia (Santiago).
Agrega que "he mirado a un amigo de mi papá que me gusta, pero no pesca.
A una amiga le resultó y le encantó, dice que los más viejos son mejores".
En pubs y cervecerías se muestran desinhibidas.
La mayoría de las entrevistadas tenía entre 16 y 19 años: suelen bailar solas, beben cerveza o pisco y toman la iniciativa con los hombres.
No temen protagonizar una furtiva noche de amor, dicen que les da lo mismo comprometerse y su consigna es "pasarlo bien a toda costa".
Buscando lolitas
En otro pub de Valparaíso casi no quedan mesas libres: la mitad de ellas son ocupadas por chicas que bailan mientras son observadas por los jóvenes.
"Si tienes suerte y te pescan, estás al otro lado, te dan la pasada altiro", cuentan tres amigos cuyas edades bordean los 30 años y que llegan al local buscando jovencitas.
Ellas, por su parte, reafirman que no les importa la edad "si el mino es bueno.
Total es para pasarlo bien un rato.
¿Tú qué edad tenís?", pregunta mientras empina una botella de pisco que coló entre sus ropas al local.
En otro pub de Valparaíso, en el sector de Plaza Aníbal Pinto, se reúnen jóvenes lesbianas que se besan en público: "Pero no me tomes fotos porque na" que ver cartelearse.
Este país todavía es muy cartucho", dice una chica con su polola.
Son cerca de las 5 de la mañana y muchas siguen bebiendo.
"En la casa no nos ponen atado.
Y si mi hermano puede salir hasta cualquiera hora, yo también", explica una adolescente.
Destape sexual
En Santiago las menores confirman que su generación vive una suerte de destape y que si bien no son todas, hay algunas dispuestas a "probar lo que venga.
Hay una moda de experimentar entre mujeres o hombres con más de una mujer.
Yo por lo menos todavía soy virgen, pero no sé que tanto, porque igual practico el sexo oral", confiesa Javiera (16).
Para Andrea (17), "mientras más chica, más temprano empiezan a tirar y probar distintas cosas.
Las más chicas, de séptimo y octavo, pololean súper intenso, con cabros de nuestra edad o mayores.
Siempre en un curso hay un pequeño grupo que anda en esa onda, probando de todo, incluso con otras mujeres y no necesariamente porque sean lesbianas".
Y Claudia (15) concluye que "no quiero llegar a los 20 y ser vieja sin saber nada".
Una silenciosa competencia con los hombres
Una de las teorías que explicaría este afán explorador de la sexualidad a tan temprana edad indica el terapeuta Christian Thomas, es que las adolescentes chilenas están tratando se acortar las diferencias entre lo que ellas pueden hacer y lo que a los hombres se les ha permitido de manera tradicional en nuestra cultura..
"Están bebiendo más alcohol que antes, incluso igualando a los hombres, se hacen piercing en distintas partes del cuerpo o se consiguen una pareja sólo por una noche para botarla al día siguiente", explica Thomas.
Agrega que de esta forma ellas dan salida a la energía y fuerza que sienten en esta etapa, pero que tales conductas las pueden llevar a graves daños, tanto sicológicos como físicos.